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La charla ‘Panenka en Salamanca’ muestra la filosofía y la idiosincrasia de esta revista

Tras la presentación de los libros El historiador en el estadio, de Toni Padilla, y No las llames chicas, llámalas futbolistas, de Danae Boronat, la Asociación Salmantina de Periodistas (ASPE) y el Máster en Comunicación Deportiva de la Universidad Pontificia de Salamanca organizaban el jueves 24 de marzo de 2022 la charla ‘Panenka en Salamanca’, llevada a cabo en el Café El Alcaraván y en la que, con el afán de conocer el funcionamiento de esta revista, participaban Carlos Martín (redactor jefe de Panenka), Alberto Edjogo-Owono (exfutbolista) y Alberto Pérez (director del Máster en Comunicación Deportiva de la Universidad Pontificia de Salamanca) con la moderación de Ignacio Coll, vocal de la ASPE.

“El objetivo de Panenka (revista de fútbol mensual creada en Barcelona en 2011 y que debe su nombre al exfutbolista Antonin Panenka, famoso por su forma de tirar los penaltis) es remover el escaparate del periodismo español con un diseño distinto y contenidos profundos y de calidad. Hemos conseguido que en el quiosco haya una publicación deportiva más propia del ámbito cultural”, señalaba Carlos Martín. El redactor jefe destacaba la importancia de que la revista funcione al margen de la actualidad y se base en efemérides: “Este mes gira alrededor del Real Club Deportivo de La Coruña al cumplirse 20 años de su victoria en la final de la Copa del Rey ante el Real Madrid Club de Fútbol en el Santiago Bernabéu justamente el día en el que el equipo capitalino celebraba el centenario de su fundación. Eso demuestra que en el fútbol se producen hechos impensables en otros deportes. Panenka se fija en los perdedores que alguna vez son ganadores. Somos provocadores en ese aspecto, por lo que, en ocasiones, nos pierde la nostalgia. Otro aspecto que nos ayuda a ser diferentes es que los clubes y los futbolistas entienden que hacemos entrevistas más reposadas y con fotografías más elaboradas, por lo que creen que aparecer en nuestros números les ayuda a potenciar su imagen y los valores que desean transmitir. Al ser un medio de comunicación pequeño, contamos con una gran libertad e independencia en una época en la que el periodismo se ha precarizado y depende de factores externos”. “Panenka vive de los 3.500 suscriptores que tiene y de la publicidad, que intentamos que sea volátil y adecuada a los temas que tratamos en cada número. Por ejemplo, si hablamos del Deportivo, encajamos anuncios de empresas ligadas a él, como Estrella Galicia o Feiraco, pero con un diseño único para nuestra revista. Los nuevos soportes nos llevan a necesitar también publicidad en la página web y en las redes sociales. Además, buscamos asociarnos a otros medios de comunicación para ser más fuertes, pues nos cuesta establecer un perfil de cuál es el lector habitual. Eso sí, estamos descubriendo que está creciendo el número de mujeres lectoras y ello nos invita a ahondar más en el fútbol femenino, que posee historias propias y otras que el masculino oculta porque es más cerrado”, señalaba Martín, uno de los siete empleados de Panenka. Según él, la objetividad pura es inexistente: “Los periodistas deportivos se dedican a ese oficio porque antes han sido aficionados de un equipo o deportista. Eso no implica comportarse como un forofo cuando se trabaja. Hay que diferenciar cuándo se está trabajando y cuándo se está descansando. Ser periodista no significa tener que renunciar a simpatizar con un club en tu vida privada. Es más, creo que esa pasión te ayuda a entender a los aficionados y a transmitir mejor lo que has de contar, aunque sea de otra entidad”. “El término ‘panenkita’, popularizado por el periodista Roberto Gómez, se usa en tono despectivo para arremeter contra expertos en táctica y estrategia, elementos que, curiosamente, nosotros no tratamos”, esgrimía Carlos Martín, quien cree que el futuro de la revista pasa por “seguir igual en el papel, crear un pódcast y continuar apoyándonos en elementos de la marca, como los libros u otros objetos que aumenten los ingresos”.

Para Alberto Edgojo-Owono, “Panenka es un oasis en el desierto y una revista de referencia”. Su relación con ella nacía de la amistad con algunos trabajadores, lo que le llevaba a publicar bajo su sello el libro Indomable, en el que relata historias vinculadas al balompié de África: “Quería hacer un libro con mis vivencias en el fútbol. Mis historias de bandazos e impagos son frecuentes en este deporte, pero mi experiencia como internacional de Guinea Ecuatorial no lo es tanto. Las peripecias que cuento encajan con la filosofía de la revista. Me marcaron como objetivo vender 1.000 ejemplares y llegamos a 2.500 en la primera edición”. El exjugador también colabora con Panenka escribiendo algún artículo.

Como director del Máster en Comunicación Deportiva de la Universidad Pontificia de Salamanca y narrador de partidos de fútbol, Alberto Pérez se identifica con Panenka: “Su esencia es la que siento por el periodismo. Estamos en un momento en el que predominan propuestas con más show que yo rechazo. Panenka es el cuidado por el producto y la información, es contar historias de manera profunda porque el deporte va más allá del mismo”.

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